Rincón de la Pluma

mjosesanchez

 

Espacio dedicado a artículos, reflexiones y opiniones
Autora: Mª José Sánchez -Vicepresidenta de IberDidac-
(corporativo@microlog.es) – Twitter:
@myago

 

Afrontar los errores

24-11-2017

Estimado lector, ¿ha metido la pata alguna vez? Puede que sean fallos pequeños: en una reunión decir algo inoportuno, en una conversación usar un tono de voz inapropiado, tomar una decisión equivocada, etc. Tal vez sean traspiés de mayor enjundia: incapacidad para poner límites de forma continuada, facilidad para soltar la ira con los seres queridos, incapacidad para afrontar un tema difícil, etc.  Es posible que alguna de estas situaciones le sea familiar.

El primer paso para afrontar un error, obvio pero no menos crítico, es darse cuenta. Ser consciente y mirar con honestidad lo que ha pasado. Una mirada de este tipo, inculca serenidad, fuerza, tranquilidad, etc. De alguna manera es la vacuna para evitar que vuelva a repetirse en el futuro. Las lecciones aprendidas fluyen con naturalidad, se mira la verdad sin tapujos, se hacen las paces con la vulnerabilidad, nace la determinación por cambiar…

Desgraciadamente no siempre es así. Algunas personas no son capaces de mirar así la realidad. Culpan a otros de sus penas: el mercado, el jefe, el profesor, mis padres, un mal amigo, etc. Siempre hay una causa externa en la que apoyarse. Desde ahí, su corazón se llena de pena, rabia, desamparo e impotencia.

Para hacer ciudadanos fuertes, inculquemos a la nuevas generaciones la imperiosa necesidad de mirar los errores con honestidad y verdad. Es uno de los mejores regalos que podemos darles.


Menos Palabras, Más yo

23-10-2017

Sin ser una experta en materia política, sin aspirar a tener razón o dejar de tenerla, si uno mira la realidad actual en Cataluña, es fácil sumergirse en un sentimiento de tristeza no buscada, de impotencia por cambiar las cosas para mejor, de rabia por la expectativa del comportamiento de otros no cumplida, etc. También es humano, dejarse llevar por las influencias externas (bien sean medios de comunicación, bien sean las ideas de otros que, tal vez, superficialmente las he hecho mías…) y olvidarse de uno mismo. Ante ese panorama de ruido, agitación y batalla, me encantaría que estas líneas sean una invitación a cortar las palabras, y recuperar la esencia de lo que cada uno de nosotros somos.

¿Quién soy realmente? ¿En qué creo? ¿Cuando me relaciono con mi vecino, mi amigo, mi familia… que es lo que más aprecio? ¿Qué valores guían mi conducta? ¿Qué pequeñas cosas son innegociables para mí? ¿Qué hay en mi día a día que hace que la vida merezca la pena?… y desde ahí, quizá pueda observarme a mi mismo e intentar volver a conectar con esa parte de lo que realmente tiene significado para mí. No hay comentario neutro, no hay acción inocua. ¿Aportan esas palabras? ¿Construyen relaciones de calidad? ¿Es lo que realmente quiero? En mi responsabilidad está bañar de intención consciente, aquello en lo que yo realmente creo, mis actos y mis palabras.

Sinceramente creo que haciendo espacio a esa voz sabia que todos tenemos dentro, siguiendo nuestra propia brújula como seres humanos, no como marionetas de unos y otros sino como seres protagonistas de sus vidas, encontraremos la luz. Cada uno de nosotros en su escala, siendo ejemplo para los que nos rodean. Eso es educar, sobre todo en momentos de adversidad.

 


Cambio Consciente

29-05-2017

Heráclito ya subrayó magistralmente que “es imposible bañarse en un río dos veces”. Ahora, después de leer esta frase, o uno ya no es el mismo, sutilmente o marcadamente impactado después de leer al sabio griego, o la corriente es diferente, lo que tengo delante ya no es esa cita sino la realidad me ofrece nuevos estímulos. O cambia lo externo, o cambia lo interno. El cambio, por mucho que a veces nos empeñemos en negarlo, no es opcional. Lo que está en nuestra mano es decidir conscientemente hacia dónde cambiar. Mi amigo Regino suele decir que “la gente no se resiste al cambio, se resiste a que le cambien”. ¡Qué gran verdad! Cada momento es una maravillosa oportunidad para elegir hacia dónde queremos cambiar.

Hacer realidad esta posibilidad exige escuchar los mensajes que esa vocecilla que llevamos dentro nos lanza constantemente. Y no me refiero al impulso inmediato, sino ser capaces de ir más allá. ¿Qué es lo que tiene significado para mi? ¿Qué es lo que realmente me importa? ¿Qué comportamientos me energizan? ¿Qué debo evitar? ¿Hacia dónde quiero conducir mi vida? ¿Qué me apasiona? ¿Dónde me puedo atascar? ¿Cómo puedo ser yo mismo en los pequeños detalles?… Tarde o temprano, todos nos hacemos de una manera u otra estas preguntas. No hacérselas es también contestarse de alguna manera. Ayudar a las jóvenes generaciones a profundizar en ellas a una edad temprana es EDUCACIÓN con mayúsculas. Empleemos energía en ello.

 


ARTÍCULOS ANTERIORES

Miradas distraídas
24-04-2017

Hay miradas distraídas que son dardos a la conciencia. Constantemente pasan cosas a nuestro alrededor. Algunas son agradables, gratas, que resuenan en nosotros: un compañero nos ayuda, alguien se esfuerza sobremanera, un ser querido tiene una alegría, etc. Otras nos chirrían: oímos criticar a alguien a sus espaldas, vemos a un compañero vaguear mientras otros dan el do de pecho, escuchamos mentiras y/o justificaciones absurdas, observamos actitudes poco éticas en el trabajo, etc. ¿Qué hacemos entonces? ¿Cómo reaccionamos?

En estas ocasiones, uno duda. Por un lado, ve que la situación no está bien, pero no quiere meterse en asuntos ajenos. ¡Quién es él o ella para juzgar! Mejor no intervenir… Total, cada uno es dueño de sus actos. Sin embargo, pasarlas por alto en cierta manera nos convierte en cómplices silenciosos de lo que está ocurriendo. Siempre, queramos o no, lo que hacemos impacta en el conjunto.

En general, desde pequeños no se nos ha alentado demasiado a dar la voz de alarma. Por ejemplo, en el cole. Si veíamos a un niño meterse con otro, como mucho íbamos a apoyar al débil cuándo se hubiera ido el ‘abusador’, pero pocas veces nos enfrentábamos directamente, o le delatábamos. En el primer caso, seríamos el nuevo blanco. El miedo a las consecuencias nos podía paralizar. En el segundo, si optábamos por hablar, nos convertiríamos fácilmente en ‘el chivato’.

Sembramos ya hace mucho tiempo lo que hoy recogemos. En la actualidad, la corrupción política adquiere niveles indignantes. Pero quizá una de las cuestiones que más llaman la atención es cómo, durante tanto tiempo, delante de nuestras narices, tanta gente nos haya estado robando, y que pocos hayan saltado. Sé que no es fácil, pero unos roban y otros callan. ‘El que calla otorga’, dice el refrán. Ojalá optemos por dejar de callar, y eso se lo inculquemos a nuestros hijos desde bien temprano.

La atención, ese músculo
28-03-2017

Quizá pueda tomarse unos momentos y… cerrar suavemente sus ojos. Tal vez pueda poner su atención en su propia respiración, observar cómo el aire entra en sus pulmones y sale, cómo entra y sale… y cómo esto pasa una y otra vez. Pasa cuándo camina, cuando conversa con un colega, cuando juega con un amigo… la diferencia es que ahora lo nota, nota como el aire entra y sale de sus pulmones, una y otra vez. Es algo que pasa constantemente, señal de que nuestro cuerpo está vivo,… la diferencia, si ponemos nuestra atención en ello, es que ahora nos damos cuenta, lo notamos. Observamos algo que siempre está ahí y que ahora cobra más vida.

De la misma manera, ¿cuántas cosas pasan constantemente y tal vez no captamos? Entrenar la atención es entrenar un músculo, el músculo de nuestra observación. Comprender con atención y profundidad la realidad que nos circunda nos ayuda a tomar decisiones más sabias. Cuando uno trabaja su atención poco a poco va ampliando su capacidad de captar el mundo, de absorber matices, de entender el exterior, de observar pensamientos, de ser consciente de sus sentimientos… Desde ahí, las posibilidades de actuación se amplían misteriosamente. Uno descubre todas las respuestas que están a su alcance y se vuelve poderoso.

Dos o tres paradas al día, ayudan a ejercitar este músculo. Niños, adultos, adolescentes,… todos nos podemos beneficiar de esta gran oportunidad.

Información, Conocimiento, Sabiduría
27-02-2017

Mi amiga Rosalía, madre estupenda con dos preciosos vástagos, comparte conmigo sus inquietudes sobre su educación:

– “¿Realmente estamos educando a nuestros hijos para solucionar los problemas del mañana?”, me pregunta.

– “La información hoy en día está ahí, en la Red, más disponible que nunca. Bien es cierto que hay que saber buscar, el criterio para discriminar, para focalizar es importante, eso es conocimiento, pero creo que nuestros hijos necesitan algo más”, sigue compartiendo.

– “¡Tenemos que entrenar a nuestros hijos para ser sabios!”, gritamos las dos a coro. “La sabiduría que capta la esencia de las cosas, que nutre la serenidad interior, que inculca respeto, humildad, buen hacer, dedicación… La sabiduría que aprecia el regalo de la vida, que te lleva a querer dar lo mejor de ti. Desde ahí surgen posibilidades: la innovación, la investigación, la creatividad.

El mundo es cada vez más complejo, no sabemos lo que está por venir. En nuestra mano está construir, amar y multiplicar lo que ya tenemos.

Somos lo que digerimos
27-01-2017

Mi hija pequeña lleva unas semanas bombardeándome con la alimentación: “que las chuches están hechas con tripas de cerdo”, “que este batido tiene amoniaco”, “que es bueno tomar 4 frutas al día”, “que los refrescos hay que tomarlos una vez cada mucho tiempo”, etc. Yo estoy encantada, su profe Esther en el cole está dedicando tiempo, cariño y esfuerzo a inculcarles criterio sobre lo que comen. En mis manos está el libro de la Dra. Tomás, La Salud, tu mejor talento, que es una versión adulta de los consejos de su maestra. ¡Mi hija va por delante!

La educación no puede desligarse de la concepción que tengamos como ser humano. Éstas pueden ser variopintas, diversas… pero hay una dimensión, la física, que es obvia en todas ellas. Crear interés, ilusión y criterio por saber lo que comemos desde los primeros años es, desde mi punto de vista, un acierto. Tener claras las implicaciones también. Lo celebro. Gracias Esther.


Luz
22-12-2016

Hace tiempo me encontré el siguiente regalo de mi hija Lúa de 12 años:

Luz es inspirar,
en todo lo que hagamos,
Luz es crear,
y siempre será así.

Siempre habrá Luz,
no importa donde estés,
Luz es creer en los demás,
camino conocido.

Luz es generosidad,
dar, no recibir,
Luz es preocuparte por el otro,
compartir su necesidad.

No importa tu religión,
ni cuál sea tu pasado,
La Luz te puede guiar,
permite que lo haga.

No puedo dejar de preguntarme, ¿por qué nos empeñamos en perder esa luz? Ser feliz es rescatar esa pureza. Con los niños como maestros, démonos una oportunidad.


Del miedo a la confianza
22-12-2016

La confianza es la gasolina que enciende y mantiene las relaciones. Confianza, tener fe compartida. Fe en el otro: en sus capacidades, ideas, valores. Fe en la vida: en disfrutar no tener todas las respuestas, en que de una forma u otra  te devuelve lo que siembras,… Fe en uno mismo: en la dignidad que cada uno tenemos, en que nos merecemos lo mejor, en nuestras posibilidades.

El otro lado de la confianza es el miedo. Si observo mi vida, con todo el respeto y cariño a mis maestros, ¿qué trazos descubro en la forma en la que fui educada? Miedo a no fallar, ¡las malditas notas!, miedo a lo que dirán los compañeros (si hablas eres pelota), miedo a no cumplir las expectativas, etc. Y mientras todo eso pasaba, el lucro cesante de mis sueños, mis ideales, mis posibilidades,… poco a poco se iba apagando o mitigando.

Sean estas líneas una invitación a invertir tiempo, energía, esfuerzo y atención a alimentar la confianza. Es el camino para forjar adultos seguros, equipos de trabajos de alto rendimiento, empresas que merezcan la pena… Creo que estamos en ello, démosle impulso.


 

Nuestra Vida, esa maestra
25-10-2016

Si buceamos en la historia de nuestra vida, ¿qué puntos de inflexión identificamos que hayan conformado la persona que somos? ¿Qué es lo que nos ha traído hasta aquí? ¿Qué momentos han supuesto un antes y un después? Tal vez son acontecimientos muy visibles a los ojos ajenos: un viaje, un determinado colegio, una mudanza, un casamiento, la desestructuración de una familia, la pérdida de un ser querido, la llegada de un hijo, conocer a un amigo… Tal vez son momentos anónimos: un rato de lectura, una historia de aventuras en el colegio, un llanto silencioso en una época valle, el triunfo de un ser querido vivido como propio, un paseo especial…  

Es sano mirar al espejo retrovisor a la hora de conducir. No se trata de quedarse pegado, si no, uno podría no contarlo. Pero sí de vez en cuando, echar la vista atrás y saborear momentos que forman parte de nuestro viaje. En ellos están encerradas ciertas claves de nuestra personalidad, de nuestra forma de mostrarnos en el mundo. Ser consciente de esas palancas, entenderlas y manejarlas es sabiduría. En nuestra mano está exprimir o no las lecciones que nos da la vida.


 

Lecciones cotidianas
23-09-2016

El otro día iba en el coche con mi hijo de diez años. Es un chaval curioso, inquieto, bondadoso… una de las cosas que  más me gusta de él es su capacidad de hacer preguntas. También tiene una sensibilidad extrema que le permite llegar a territorios que a otros se nos escapan. En ocasiones, esta fortaleza puede tornarse en debilidad. El otro día, por ejemplo, tuvo una mañana un poco torcida. No paraba de quejarse. Fui aguantando su comportamiento, dándole toques de atención, hasta que, indignada exclamé:

“¿¿¿Podrías ya dejar de quejarte???”

Él atónito me miró y respondió:

“Mamá, quizá también te vendría bien a ti hacerlo”.

Touché, ¿cómo, ignorante de mi, pretendo influir en mi hijo para que cambie un comportamiento modelando precisamente aquello que quiero que cambie?

¡Cuántas veces minusvaloramos la potencia del impacto del ejemplo personal de cada uno de nosotros! A nivel consciente o inconsciente, deja huella. Madres, padres, docentes, directores de colegio… tenemos un papel mayúsculo en la educación de nuestros niños, no tanto por lo que hacemos o decimos, sino por cómo lo llevamos a cabo.


Conversaciones francas
25-07-2016

En un mundo que va a mil por hora, donde lo superficial toma espacio a lo profundo, donde las trivialidades imperan sobre lo que realmente importe, donde a veces se instala el cinismo… en ese mundo, cada vez aprecio más una conversación de verdad. Hablar con franqueza, con honestidad meridiana, decir lo que se piensa, ser elegante pero sincero, sanamente discrepar, no utilizar excusas, dejar de un lado las segundas agendas,… todo esto son, a mi parecer, perlas a cultivar.

Tengo la suerte de asistir como invitada a Comités de Dirección de empresas en distintos sectores. ¿Sabe, querido lector, lo que diferencia un órgano de gobierno eficaz frente a los que no lo son? Una conversación de verdad, directivos con coraje dispuestos a hablar de los temas relevantes, a desafiar a sus jefes, a manifestar desacuerdos, etc. Pero esto no sólo pasa en el mundo corporativo, también en las familias, en las relaciones… Cuando algo te importa, cuando te respetas a ti mismo, cuando buscas construir… hablas con franqueza. Por le contrario, cuando te atrapa el miedo, cuando juegas a no perder, cuando estás agarrado a la silla, cuando eres preso de qué dirán… entonces no hablas de verdad. Quizá no te compensa.

¿Cómo sería nuestro entorno si tuviéramos el coraje de conversar con sinceridad? Intuyo que mucho mejor. Cada momento es una oportunidad para intentarlo, educar a nuestros hijos para que no sean pusilánimes y aborden, con humildad, determinación y coraje, aquello que la vida les presente.


¿Alguna vez?
30-06-2016

¿Alguna vez?

… ¿te has precipitado o te ha faltado claridad al tomar una decisión?
… ¿has levantado el tono de voz innecesariamente?
… ¿te has frustrado en una reunión de trabajo?
… ¿te has sentido estresado o cansado?
… ¿te irritas? ¿te vuelves impaciente?
… ¿te has obsesionado con algún pensamiento?
Estar atento al presente te permite captar todas las posibilidades que te ofrece la realidad en cada momento. Soltar el pasado y centrarnos en el ahora. Esto nos permite renovarnos: no aplicar soluciones del ayer a problemas de hoy, vivir con intensidad el momento, no quedarnos apegados a situaciones pasadas, no sentirnos dominados por impulsos aparentemente incontrolables, etc.

Desde ahí ganamos en eficacia y sbiduría. Como apunta Kabat Zinn, “esto nos puede ayudar a advertir, trascender y liberarnos de los velos y limitaciones impuestos por nuestras pautas automáticas de pensamiento, sentimiento y relación“.

Enseñemos a nuestros niños a estar atentos.


Confianza
24-05-2016

Tener fe en que las cosas irán bien, venga lo que venga, te da un punto de disfrute diferencial. Desde ahí, uno se sitúa en la mejor parrilla de salida para gestionar lo que la vida te ofrezca.

Mi hijo, como todos los niños, es especial. En su caso, su unicidad viene de un pensamiento creativo alto, una sensibilidad extrema y una bondad que enamora. También es un niño al que le cuesta seguir las normas, que se evade en su propio mundo, en ocasiones desconecta, y su imaginación llegar a cansar. Años anteriores, el enfoque para que mejorara lo mejorable ha sido asertivo, agresivo y punitivo.

En los últimos meses, junto con los profesores, hemos abordado el tema de otra manera. Los límites están claros, pero cuando hay traspiés, dentro nuestra hay una sonrisa interna y una fe inexpugnable en que su mejor versión puede salir. Está funcionando mejor que nunca, al punto que ayer me dijo:

–          “mamá, empieza a ser normal que me porte bien”.

–          A lo que le contesté: “ese eres tú”

Externamente hacer los “deberes” que tengamos que hacer (conversación, establecer una norma, etc.), pero también internamente no negociar la confianza en las posibilidades del otro. Sin ello, se me antoja muy difícil hacer florecer a un niño. Eso es educar.


Muletas
22-04-2016

El otro día una madre del colegio me comentaba desesperada:
– “Mi hijo no estudia“.

Con ciertas dosis de indignación, desesperación y ternura tenía el coraje de compartir:
– “No sé qué hecho mal, pero lo cierto es que vaguea, no tiene hábito de estudio“.

Sin dejarme hablar, proseguía:
-“Algunos me dicen que me ponga con él, poco a poco, con paciencia, dedicación, cariño… Otros que ya es mayor y que tiene que ri sólo, que es su responsabilidad. No se qué hacer…

No tengo respuestas mágicas. Cada situación es diferente, categorizar es un suicidio anunciado. Compartí con ella la siguiente reflexión. Los hábitos son como nuestros cuerpo, un músculo que se trabaja al que hay que dedicarle tiempo. Nadie puede correr una carrera por ti, pero si tienes un esguince parece que procede parar, inmovilizar y luego andar con muletas.

Aquí pasa lo mismo, parar (diagnosticar), inmovilizar (acotar muy bien la naturaleza del problema) y luego andar con muletas (brindarle apoyos). Él tiene que caminar por él, pero sin todo lo anterior se me antoja difícil un cambio real. A los adultos nos cuesta mucho cambiar nuestros propios hábitos, ¿por qué exigimos lo que, tal vez no tenemos?


5 capítulos
30-03-2016

Hace poco oí un cuento que rezaba así:

En un taller de escritura educativa, el facilitador sugirió a los participantes que escribieran la historia de su vida. Pasado un tiempo pidió voluntarios para compartir. Una señora entrada en años, con el pelo plateado y los ojos rebosantes de juventud alzó la mano:

“Mi vida se puede resumir en cinco capítulos:

Capítulo uno: voy por una calle y caigo en un socavón. Al principio, ni me doy cuenta que estoy en él. Una vez que soy consciente, pongo empeño y esfuerzo en volver a la calle, pero me cuesta años salir.

Capítulo dos: voy por la misma calle y vuelvo a caer en el socavón. Ahora reconozco donde estoy, me es terreno conocido. Trato de salir. También me cuesta trabajo, aunque un poco menos. Esta vez es cuestión de meses.

Capítulo tres: voy por la misma calle y, de nuevo, caigo en el agujero. Esto ya me lo sé. Cuando me doy cuenta soy capaz de reírme de mi misma y mirarme con compasión. Salgo en cuestión de días.

Capítulo cuatro: cojo unas vallas, y las pongo alrededor del agujero. Así me aseguro que cuando paso, lo puedo vadear y no caigo en él. Lo veo venir, pero no me atrapa, me siento satisfecha.

Capítulo cinco: cambio de calle.” 


Ajet, Peret y Shemu
18-02-2016

Los egipcios dividían el calendario en tres estaciones de cuatro meses que tenían en cuenta los ciclos del agua del Nilo. Ajet, de julio a noviembre, era “la inundación”. El río se desbordaba y los campesinos se encargaban de irrigar los campos. Peret, “el retiro” del Nilo, transcurría de diciembre a marzo y en ella se producía la siembra y germinación. Por último, durante Shemu, “la sequía”, el cauce del agua llegaba a sus niveles más bajos y se procedía a la recolección.

Se me antoja bonita la metáfora con el ciclo de aprendizaje. Nuestros niños, nosotros mismos, comenzamos en Ajet, inundados desde que nacemos con multitud de cosas nuevas: aprenden a ver, a mover los brazos, a hablar, a caminar, a leer, a escribir, matemáticas, lengua, baile, fútbol,… Desde muy temprano estamos expuestos a multitud de estímulos. Más adelante, en Peret, nos hacemos más selectivos. Nos retiramos de algunos campos y focalizamos nuestros intereses en ciertas cosas. Ahí es dónde nuestra siembra de interés, energía, entusiasmo en distintos campos debiera germinar. Finalmente, nos toca recoger: experiencia, expertise, oficio en algunos campos, sabiduría vital, etc.

Quizá en algunas ocasiones, intentamos forzar estos ciclos: no irrigar con suficientes posibilidades (estimular), no dar espacio a la siembra y la germinación (esperar el poso de las cosas), tratar de recoger prematuramente (cuando todavía estamos en período de crecimiento), etc. La Naturaleza es una buena maestra para ayudarnos a saber dónde estamos y cómo sacar partido a cada capítulo, escuchémosla.


No entiendo
28-01-2016

No entiendo cómo un niño de 11 años puede suicidarse y no haya una reacción contundente. Un almita bella, rebosante de amor hacia sus seres queridos, tira la toalla porque no aguanta más. Me crujen simultáneamente el estómago y mi espíritu, pero sigo sin entender. No entiendo que no haya sido detectado antes, no entiendo que los profesores no se hubieran percatado, no entiendo que el entorno de sus compañeros de clase no hubiera ayudado, que los pobres padres impotentes no hubieran dispuesto de ayuda profesional, que yo misma a estas alturas no sepa/pueda hacer nada. Sigo sin entender…

Me siento poco orgullosa de pertenecer a una sociedad que se moviliza por líos de alcoba, por las mofas de unos y otros, por el circo de la clase política, porque unos señores metan el balón en una red, por tantas y tantas cosas… y no priorice solucionar de manera solidaria, rotunda y eficiente temas como éste. Decía Jung, “lo que no llevamos al consciente aparece en nuestras vidas como destino”. Ojalá vuelta a este panorama. Las aulas es un buen sitio donde comentar. ¡Buena energía para vuestros días!


Sincronicidad
18-12-2015

Las cosas raramente pasan por casualidad. Cierto es que a veces, en la mirada a corto, nos cuesta dar sentido a ciertos acontecimientos, pero al final, la perspectiva testaruda de la vida nos suele dar la razón. Alguien dijo una frase sabia: “al final todo sale bien, si no, es que no era el final“.

Hoy he tenido la suerte de ser testigo de un hecho de los que a veces llamamos “mágicos”. En una sesión con un cliente, hemos vivido una dinámica final que nos recordaba a los seres queridos, la familia, las raíces, etc. El ejercicio, de apreciación positiva, ha tenido un efecto espectacular. Se han movido sentimientos muy bonitos. Después hemos hecho un cierre entre todos y hemos entregado un regalo final (en este caso un cuento tibetano). Mientras estábamos haciendo el cierre, una alumna que ha cruzado el continente hace poco, viene de Sudámérica, ha tenido la generosidad de compartir su experiencia. Nos ha confesado que cuando hemos hecho el ejercicio de la familia, le ha entrado melancolía, los suyos en la distancia le han venido a la cabeza y eso ha hecho que derramara alguna lagrimita… Pero la magia ha aparecido. Antes de venir aquí puso empeño en comprar un cuenco tibetano, su madre lo encargó pero no llegó a tiempo, lo intentó por otras vías pero no fue posible… Ante su frustración su sabia madre le dijo que la vida se lo ofrecería en el momento adecuado. Hoy, cuando después de experimentar melancolía se ha encontrado con la sorpresa del cuenco, ha entrado en estado de shock. La vida le ha hablado claramente. Su madre está aquí con ella, ha llegado a decir “el universo me protege…“.

Estas situaciones son difíciles de explicar y escapan a la lógica, pero marcan la maravilla de la vida. Ojalá dejemos a nuestros hijos la posibilidad de experimentarlas, de asombrarse, de escuchar con atención e interpretar las señales que están ahí. “Signo por signo y letra por letra” como decía Herman Hesse.

¡Buenas Navidades!


A bucear…
23-11-2015

“El educador tiene que cambiar su ser en profundidad“, Protágoras. Difícil, ambiciosa pero apasionante tarea. Si educar es transformar para mejor, parece difícil acometer el reto si no soy capaz de tomar el timón de mi propio ser. Como educador debo bucear en las profundidades de mi ser y aspirar ser el capitán de mis pensamientos, emociones, creencias.

¿Qué es lo que realmente tiene significado para mi? ¿Qué me mueve? ¿Qué me motiva a levantarme por las mañanas? ¿Cuáles son mis sueños? ¿Y mis preocupaciones? ¿Qué entiendo por éxito? ¿Y por fracaso? ¿Cómo convivo con el error? ¿Qué es la vida?… son preguntas cuyas respuestas muchas veces se nos escapan, como el agua de las olas, pero que esconden las claves de nuestras elecciones, palabras y acciones.

Trabajar esta parte, hace de los educadores MAESTROS. ¿Cómo voy a inspirar a otro si vivo la vida como un mal menor? ¿Cómo voy a conseguir que otros me sigan si no sé a dónde voy? ¿Cómo voy a transmitir valores si soy incoherente con mis comportamientos? ¡Ojalá esto se torne una prioridad! Nuestros hijos lo agradecerán.


Forjar hábitos
21-10-2015

Hace año y medio, mi hija Lúa se confabuló con mi marido y me regalaron unas zapatillas y un reloj para correr. Por aquel entonces yo tenía sobrepeso, legítimo legado tras cuatro embarazos y, como mi hija me recuerda, no era capaz de correr ni un kilómetro seguido. Aquel día mi niña me dijo: “mami, prométeme que en dos años correrás un maratón”, yo le contesté: “cariño, no te puedo prometer que la correré, pero sí que lo voy a intentar”. Hace dos días, a mi propio ritmo, finalicé la maratón de Lisboa.

¿Qué media entre estas dos situaciones? El primer partido se juega en la cabeza. Darse una posibilidad, permitirse intentarlo. En mi caso, me empecé a visualizar corriendo. Después, un plan de entrenamiento realista, alcanzable y muy muy muy gradual. Mi primera semana consistía en “tres minutos andando y dos corriendo”. Luego, determinación y disciplina, en mi caso, correr cuatro días a la semana. Así, poco a poco cuando me quise dar cuenta (a los dos meses) estaba corriendo 40 minutos seguidos. ¿Piedras en el camino? Si que las hubo, lesiones típicas del principiante, paradas obligadas y fuerza de voluntad para retomar, siendo consciente de que realmente quería cumplir mi promesa.

¿Cuál es el siguiente reto? No lo sé, pero sí tengo la certeza de que este camino físico, es trasladable al crecimiento personal. Rediseñar hábitos es una tarea que, como adultos, podemos hacer. La cuestión es, ¿queremos?


La manta
21-09-2015

El otro día escuché a Mike George, un colega de Oxford que decía: “la gente es feliz siendo infeliz“. Dicho de otra manera, nos cuesta mucho salir de nuestra zona de confort. ¿Por qué no cambiamos, o siendo más justos, por qué nos cuesta tanto cambiar?

Imagínese un día de invierno durmiendo en una buhardilla en el piso alto de un chalet. Hace frío y se quedó traspuesto mientras veía una película con una pequeña manta que no alcanza a cubrirle los pies. En el sótano tiene su edredón preferido, eses que es enorme, de primera calidad y con el que le encanta cubrirse. Ahora bien, está medio dormido y le da pereza bajar a cogerlo hasta abajo del todo. Por lo tanto aguanta somnoliento apañándose con la mini-manta. La pregunta es: ¿cuánto frío tiene que pasar para que se decida a bajar apor el edredón?

n nuestra vida funcionamos igual, ¿cuánto se tienen que torcer las cosas para que me decida a cambiar? Es sabiduría cambiar en el éxito, cuando se vislumbran los primeros indicios. De no hacerlo, probablemente no cambiemos hasta que el frío sea gélido y no nos quede más remedio. ¡Ojalá el sistema educativo abra las cabezas de nuestros hijos para eliminar perezas y miedos y, convertirles en gestores proactivos del cambio!


A lo que se resiste, persiste
14-07-2015

¿Alguna vez has tratado de cambiar algo en tu comportamiento sin éxito? A estas alturas del viaje no conozco ser humano perfecto. Todos, en mayor o menor medida, tenemos nuestro espacio de mejora, oportunidad de crecimiento o, léase en cristiano, cosas de nosotros mismos que nos crispan. Muchas veces de manera leonina las afrontamos, cayendo desvanecidos en la batalla. Aquello a lo que nos resistimos, persiste con fuerza. Sin embargo, curiosamente cuando acepto que ese lado “oscuro” está también en mi, algo cuasi mágico acontece:

  • Primero: aceptación de que forma parte de mi

  • Segundo: ser muy consciente de aquello que me atrapa y, sentirme en paz con ello en mitad del ruido mundano. No dejar de verlo.

  • Tercero: ir más allá del ruido y genuinamente tener buenos sentimientos hacia mi mismo, quererme con mi vulnerabilidad.

  • Cuarto: …cuando empiezo a vivir así, mjs aristas empiezan a desvanecerse.

¿Enseñamos a nuestros hijos a amarse incondicionalmente y aceptar, que no ignorar, aquello que la vida ofrece? Si así lo hiciéramos, ¿no les estaríamos preparando para afrontar de una forma más segura las posibilidades de cambiar su realidad para mejor? A lo que no se le da de comer… muere por inanición. El tema es complejo, el reto precioso.


La fórmula correcta
22-06-2015

Vengo de Oxford. Recién aterrizada, se esboza una sonrisa en mi rostro según recuerdo la conversación con mi amigo Anthony Phelps. Su teoría es que todos los humanos funcionamos según una fórmula universal. Según él, incorrecta. Dice que ante las distintas situaciones que afrontamos en el día a día seguimos dos pasos:

– Primer paso: ¿Qué pasa?
– Segundo paso: ¿Cómo me siento?

Por ejemplo, me llega un mail de mi jefe, lo leo y me desespera. Mi hijo viene con un examen mejorable, lo reviso y me enfado. Mi pareja llega tarde a cenar, le espero y cuando aparece por la puerta me siento todavía más sola. Se retrasa el avión y me pongo de mal humor, etc. Esta aproximación me garantiza la frustración, ser veleta de lo que pase o deje de pasar. El foco está en el exterior. Sólo estaré bien cuando la circunstancia sea favorable. Sólo seré feliz si el mundo es perfecto.

No en vano decía Séneca: “cualquier viento es malo para el que no sabe a dónde va“. Frente a eso, su propuesta es invertir el orden:

– Primer paso: ¿Cómo me siento?
– Segundo paso: ¿Qué pasa?

Y me atrevo a proponer una variante sobre el primer paso: ¿Cómo elijo sentirme? Por ejemplo, si me digo a mi misma: “hoy afrontaré los temas con paz”. Cuando me llegue un mail de mi jefe fuera de lugar, marcaré distancia e intentaré indagar en los motivos. Cuando mi hijo venga con su examen, con mucha templanza y firmeza conversaremos sobre lo que pasa. Si mi pareja se retrasa, tal vez le prepararé una sorpresa que la hará más atractivo llegar pronto otro día. Y si el avión no despega, emplearé mi tiempo en algo fructífero. Conscientemente, con independencia de la situación y de cómo se resuelva contribuiré a un mejor escenario, no sólo externo sino, sobre todo, interno. Es más importante lo que siento que lo que pasa, y lo primero condiciona mi manera de entender y afrontar lo segundo. ¿Nos enseñan esto en el colegio? Ojalá.


El arte de conectar con lo positivo
26-05-2015

Cuando uno domina el arte de conectar con lo positivo de los demás, de una situación o de una institución, es más fácil tener éxito. Si alguien no se comporta conforme a nuestras expectativas, tendemos a alterar nuestra actitud hacia ellos. De alguna manera, nos focalizamos en la crítica o esperamos el cambio de los demás antes de bucear en el propio. Sin embargo, si somos capaz de percibir el “regalo” que esconde la actitud, el comportamiento del otro o la situación que nos toque vivir, estaremos siempre en continuo crecimiento. Los aspectos positivos que apreciamos, los absorberemos y creceremos en cada interacción.

Las elecciones autonómicas y municipales acaban de concluir. Ahora llega la jauría de pactos y “no pactos”. ¿Que he echado de menos? Más allá de las sanas y legítimas discrepancias, el reconocimiento de unos y otros, de aquello que les une, de lo que comparten, de lo que agrega valor. Cada vez creo menos en las versiones maniqueas de la realidad, blancos/negros, buenos/malos… Aquel que reconoce y no discrepa por defecto se hace grande a si mismo. ¡Ojalá llegue la grandeza al terreno político y, por ende, a la sociedad española!


Maestros inspiradores
23-04-2015

Estimado lector, ¿conoce a gente que está enfadada con el mundo? ¿Puede identificar a alguien en su entrono que no acaba de asumir una situación y que, a la mínima, vocifera contra el mundo? ¿Algún conocido con tendencia a criticar? ¿Alguien que no se acaba de aceptar a si mismo? Desgraciadamente la respuesta a estas preguntas suele ser afirmativa. El ruido intelectual y espiritual, la vorágine diaria, el ritmo trepidante… ayudan a ello.

¿Qué pasa cuando uno de estos “enfadados” es un profesor/a? Intenta disimularlo o no, tiene un impacto directo en la calidad de la educación de los niños y niñas con los que se relaciona. Un grito a destiempo, un castigo desproporcionado, ridiculizar al que no le hace caso, aleatoriedad de criterio, exámenes sobre-exigentes, necesidad de reafirmación… Fácilmente podríamos seguir con esta lista.

Los profesores son seres humanos, legítimamente vulnerables. Ahora bien, más allá de las asignaturas que impartan creo que en el oficio docente, la paz espiritual y el equilibrio con uno mismo son condiciones necesarias para llevar a la excelencia cualquier proyecto educativo. Los grandes maestros, de una forma u otra, siempre han trabajado esta dimensión y acaban convirtiéndose en referencias inspiradoras para sus estudiantes. Desde esta actitud, hacen lo difícil, fácil. Poner foco y esfuerzo en ello resulta, a mi modo de ver, tan fundamental como dominar la materia. Para fraseando al gran Ortega, “si quieres enseñar a otros, impera sobre ti mismo“. Cualquier ocasión es buena para empezar.


Estafa
25-03-2015

El lunes pasado recibí una llamada:

– “Buenos días, ¿es usted María José Sánchez?
– “Si, la misma“, contesté.
– “Le llamo para informarle que ha salido publicada una multa por estacionamiento indebido que usted cometió en el pasado mes de enero“, me dijo una voz amable.
– “Gracias“, afirmé.
– “El asunto es que usted no ha recibido la notificación de la multa, por eso ha salido publicada. ¿Ha cambiado de domicilio? ¿Hay gente habitualmente en su casa?” prosiguió la voz.
– “No he cambiado de domicilio. En mi casa siempre hay una persona. Además, no he recibido ningún papelito amarillo de correos avisando de que hay algo que recoger“, respondí con calma.

– “Bien, ahí está el tema. Usted está en periodo de bonificación, pero expira pasado mañana. Es bastante habitual que las notificaciones no lleguen. Nosotros somos una empresa que nos dedicamos a avisar a los clientes para que puedan beneficiarse de la reducción de multa por pagar antes. También, si lo desea podemos reclamar la infracción. Usted nos paga 160 euros al año y nos encargamos de avisarle cuando tenga una multa o de poner un recurso si usted lo considera“, me informó.

Respiré y, tras un breve silencio respondí:

– “Le agradezco mucho que me haya avisado de la multa que tengo pendiente, pero no voy a contratar sus servicios. El tema es conceptual. Reclamar no aplica, reconozco que comité la infracción. Ahora bien, lo que me indigna es que yo pague mis impuestos a un sistema pública que reiteradamente (no es la primera vez y sé que no soy un caso aislado) no notifica en mi domicilio y luego, cuando me quiero enterar no solo no tengo notificación sino una serie de recargos acumulados. De buena fe pago la infracción, pero la misma transparencia  y diligencia debería tener la administración para hacerme llegar la multa. No puedo pagar a una empresa para subsanar algo que estoy pagando a través de mis impuestos y que debería funcionar bien

– “Si la entiendo, pero ya que el sistema funciona mal por lo menos usted no paga el pago“, insistió.

– “No, de veras que le agradezco la información, pero no lo considero ético. Me da mucho que pensar (posibles ingresos extra) que la Administración no sea transparente ni rápida a la hora de notificar. Pero el camino para solucionarlo no es poner un parche. Me siento indignada y estafada por partida doble“, concluí.

Sirva este escrito para alzar una voz sobre ua situación que, a mi juicio, debería solucionarse para que los sufrido anónimos ciudadanos no acabemos, como me dijo aquella voz, pagando el pato. Educar tiene que ver, entre otras cosas, con enseñar a nuestros hijos a afrontar las situaciones que uno vive e intentar transformarlas para mejor. Ese es el espíritu que subyace en estas líneas.


Full Stop
03-03-2015

Parada, punto y aparte, tiempo para pensar, vaciarse para llenarse… ¿Cuántas veces entramos en una reunión y estamos todavía emocionalmente enganchados con algo que nos ha pasado un rato antes? ¿Qué pasa con nuestro estado de ánimo cuando llegamos a casa? ¿Nos descubrimos hablando con nuestros hijos y con la cabeza en otro sitio? ¿En cuántas conversaciones miramos el móvil o el What´s up? ¿Estamos físicamente presente sy mentalmente ausentes? ¿Cuántas veces nuestra cabeza no se queda quieta en el aquí y el ahora?

Estas reflexiones suelo compartirlas con muchas personas a lo largo del año, y generalmente me encuentro que un alto porcentaje de la gente se siente identificada. No estamos entrenados para parar nuestra cabeza en el rabioso presente, cuando paradójicamente eso nos nos da más beneficio, más nitidez, más eficacia y eficiencia, etc. Parece que la multitarea está de moda, cuando la realidad es que es una ilusión. Nuestra cabeza, a plena potencia, sólo puede hacer una cosa después de otra, y luego otra, y luego otra… Hoy en día esto se amplifica por la cantidad de estímulos que tenemos a nuestro alrededor. Las grandes ventajas de la era digital son indiscutibles, pero habrá que protegerse de no atrofiar el músculo de estar presente. Hacer un “full stop” al menos un a vez al día podría ser una forma simple de empezar. Ánimo y buen día.


Enderezar el árbol
10-02-2015

Traemos de serie un temperamento propio, único y singular. Venimos con nuestras fortalezas, puntos fuertes, áreas en la que destacamos a la par que con nuestras debilidades, espacios de mejora, zonas en las que podemos crecer. En el seno de nuestras familias primero, y en los centros escolares más tarde, poco a poco vamos forjando un carácter que define nuestra personalidad, la forma en la que nos aproximamos al mundo.

La encomiable labor de nuestros progenitores y docentes resulta crítica a la hora de marcar una línea moral, enderezar un árbol con una raíz firme que no auto-justifique comportamientos socialmente aceptados y que son la cuna de despropósitos posteriores

No es de recibo que cuando un niño de forma asidua reciba insultos, se haga la vista gorda: “los niños son crueles, son cosas normales“. No toca cuando una criatura no puede contener el llano resaltar “es que es muy sensible” y no averiguar de dónde nace su sufrimiento. No es válido admitir en el patio un lenguaje en el que las palabrotas sean bandera de liderazgo. No vale decir que un niño “prefiere jugar solo en el recreo” sin indagar fehacientemente de dónde viene ese aislamiento. Desgraciadamente podríamos seguir con una retahíla de ejemplos, germen de acosos, inseguridades y muletas varias en el adulto futuro. mal el que recibe y mal el que da, pero peor el que no pone fin a la situación en cuestión.

Hay miradas distraídas que son dardos a la conciencia, en nuestras manos, docentes y padres, está eliminar de raíz y enderezar el árbol de la personalidad de nuestros hijos o ceder a los vientos huracanados que esta sociedad ofrece. Cualquier pequeña acción es relevante. Al fin y a la postre es nuestra elección, luego no toca quejarse.


Máquinas de bondad
20-01-2015

La no violencia empieza con los pensamientos, y estos a su vez nacen de las creencias que tenemos sobre el mundo, sobre la transcendencia y sobre nosotros mismos. Los pensamientos son semillas que crecen en nuestro interior, para convertirse en árboles frondosos y fértiles. Nuestras palabras y acciones son los frutos que recolectamos en la cosecha.

Si aspiramos, con humildad y tesón, a transformar el mundo para mejor, la clave está en generar pensamientos genuinos de buenos deseos hacia nuestro entorno. Eliminar cualquier esbozo de cizaña por sutil que sea. Rescatar la pureza exenta de ego. Igual que se entrena el cuerpo físico, se puede trabajar la mente para crear tolerancia, compasión, firmeza, cooperación, comprensión, etc. No es utopía, en nuestra mano está convertirnos en “máquinas” de irradiar bondad o dejarnos llevar por una tendencia de agresividad, derrotismo y miedo. Me permite soñar con un sistema educativo que lo permita e impulse.


Mi amigo Pedro
16-12-2014

Llegan las Navidades. Familia, Nochebuena, turrón, Reyes Magos, risas… Soy de las que pienso que cada día es un regalo, y que no está de más agradecer el privilegio de estar con quien estamos. Y en esa revisión, amén de mis seres cercando, quiero hablar de mi amigo Pedro. Ese amigo sabio, silencioso, humilde… que está siempre a mi lado. Me escucha, me comprende, me ayuda. Doy gracias a la vida por que nuestros caminos se cruzaran.

Ex-alto ejecutivo de una multinacional, ahora está a mi lado en mi labor de acompañar a personas a que crean en ellas mismas, a que se den la oportunidad de saber que la vida está en sus manos. Que el coraje no está reñido con el pragmatismo. Que si uno se decide a afrontar sus miedos y luchar por lo que realmente quiere, una mejor vida es posible. Honestidad, autenticidad y plenitud.

Él personifica estos valores y, cada vez que compartimos experiencias, su ejemplo y dedicación me recuerdan que puedo cambiar aquello que quiera con paciencia, compasión por mi misma y determinación. También constata en mi lo importante que es estar rodeado en la vida de buena compañía. En mi carta de Reyes Magos, pido que el sistema educativo forje más Pedros. Inspirarán a otros a cambiar para mejor.


Educación Espiritual
12-11-2014

A veces digo a mis alumnos que una clase universitaria es el mejor ejemplo de como se pueden estar físicamente presente y virtualmente ausente.

También, en el mundo corporativo suelo preguntar a los directivos: ¿alguna vez ha estado en una reunión y su cabeza ha viajado a otro lugar? O a mis hijos cuando leen, ¿en ocasiones tenéis que ir una página atrás porque vuestra menta se ha escapado? O a usted mismo, ¿está pensando en un viaje de vacaciones dos semanas antes de que ocurra? ¿Alguna vez se ha recreado en una situación pasada en la que ha sido más feliz? Casi siempre la respuesta es afirmativa.

Parece que somos algo más que nuestro cuerpo. Hay una parte intangible en el ser humano que es tan real como la física y que no está sujeta a las dimensiones de espacio-tiempo. A es parte la voy a llamar espíritu. Mi desafío es el siguiente: ¿cuánto tiempo dedicamos a indagar en ella? Mi percepción es que bien sea por obvio, por etiquetas o por lo escurridizo del tema no abordamos la cuestión de frente con toda la seriedad y rigor que merece. Si, más allá de las respetables creencias personales de unos y otros, desde los primeros años de educación pusiera foco en explorar, conocer ahondar en nuestra faceta espiritual, la sociedad lo agradecería.


Pensamiento Positivo
14-10-2014

Un solo pensamiento positivo nos puede hacer tremendamente poderosos. No siempre nos educan a pensar en positivo, algunos ejemplos:

– Jorge no trae los deberes, “eres un irresponsable
– Martín se distrae en clase, “eres un despistado
– Ana se equivoca, “si ya decía yo que esta niña…
– Pedro está jugando en el parque, “a ver si se va a caer

Poco a poco estas frases van forjando en el niño una autoimagen reducida de si mismo. Cuando el futuro adulto se enfrente a una situación difícil, fácilmente recuperará pensamientos negativos grabados en su subconsciente: “Yo no voy a poder, no tengo solución, seguro que se me va a olvidar, al final soy un irresponsable, ya lo decía mi madre, me va a salir mal…“.

Sin embargo, precisamente la capacidad de pensar en positivo en las situaciones más complicadas es lo que puede hacer al adulto diferencial. Cuando vienen las dificultadas, es necesario no perder un ápice de energía y desarrollar pensamientos positivos conectados con el presente: “esta es la situación y está en mi mano hacer…, puedo con ello, confío en mis posibilidades, una cosa después de la otra“.

Ser positivo no es huir de la realidad, si no aprovechar todo mi yo para salir de la situación más airoso. ¡Me encantaría que el sistema educativo nos entrenara férreamente a tal efecto!


Dar
19-09-2014

Mi amigo Pedro sonríe cuando conversamos y reiteradamente comparto con él mi creencia de “que el ser humano está hecho para dar”. Cuando uno deja de mirarse al ombligo y busca cómo contribuir a otros, algo mágico acontece. Dar significa bucear en los tesoros que residen en nuestro interior y ofrecerlos a los demás. Eso nos lleva a ser más conscientes de nuestra grandeza y, sin pretenderlo, crecemos.

Dar es recibir, nos recuerdan las sabias abuelas. Dar nos humaniza, nos susurra nuestra voz interior. Algo dentro nuestro que nos dice lo que ya sabemos, que esa generosidad y capacidad de amar está en lo más esencial de nuestra naturaleza. Sólo tenemos que tener el coraje para escucharla y actuar en consecuencia. Ojalá nos entrenaran para ello. Trascendiendo ideologías, ¡qué sociedad tan distinta tendríamos si el sistema educativo hiciera de esta cuestión una tema troncal! Pedro no pierde la esperanza.


Gritar
08-07-2014

¿Te has descubierto alguna vez gritando a tus hijos? Cuando un adulto, con toda su intención educativa, da un grito a un menor pueden pasar dos cosas: que el niño se calle o que nos e deje “domesticar” y grite más fuerte. En el segundo de los casos, conseguimos el comportamiento contrario al que buscamos. En el primero, el niño se calla pero…  ¿qué hará cuando quiera que otra persona se calle? Habremos resuelto el corto plazo, pero el niño refuerza que gritar es un comportamiento que es adecuado para conseguir que alguien se calle. ¿Alternativas? Influir con amor, ver la situación con otros ojos y responder, que no reaccionar, desde la serenidad.

Cuando actuamos, ¿qué intención perseguimos? ¿Qué es lo que realmente buscamos? Escuchar esta voz interna nos dará mucha luz sobre las opciones que tenemos. Del control negativo a la influencia positiva. Del enfado a la compasión. Del ego al amor.

¡Ojalá el sistema educativo nos doctorase en ello!


Mantener la capacidad de sorpresa
09-06-2014

Todos somos en cierta medida alumnos, en tanto en cuanto nuestro proceso de aprendizaje lleva, o debería llevar, desde el nacimiento hasta la muerte. Vemos con ternura los ojos de los niños abrirse como platos cuando torrentes de nueva información visitan sus mentes para quedarse. Esos primeros años se nos hacen mucho más largos que luego, cuando se acerca a nuestras sienes las canas, y en gran medida es por mantener esos días de la juventud llenos de sorpresas y nuevas experiencias.

Hace poco asistía un curso en el que unos amigos nos actualizaban sobre algunos temas que, en principio, ya deberían estar bien asentados en mi bagaje. Y me estuve planteando hasta qué punto el hecho de dar por supuesto que no hay información nueva que absorber, influye, de facto, en nuestra capacidad de estar abiertos a nuevas experiencias. Mi conclusión, y en cierta medida el inicio del experimento, fue que cuanto más liberase mi mente de prejuicios y exceso de equipaje, mejor sería la vivencia en este curso. No se sorprenderá el lector al afirmar que, efectivamente, aprendí mucho más de lo que suponía y que, como gratificación adicional, esos dos días fueron muy intensos y se hicieron más largos de lo normal para bien.

Somos alumnos, y lo seremos siempre. Quizás si afrontamos cada nuevo día con el espíritu del niño que se enfrenta a nuevos e inesperados terrenos, podamos disfrutar de los momentos que nos quedan con esa ilusión y ese provecho de los primeros días.


Mi profe Carola
13-05-2014

Leo un texto de Kabat que ha llegado a mis manos a través de mi profe Carola. Tiene por título “Vivir con plenitud la crisis: usando la sabiduría de tu cuerpo y mente para afrontar el estrés, dolor y enfermedad”. Es un precioso y sintético resumen sobre siete factores actitudinales para incorporar la atención plena en la práctica diaria. De alguna manera se busca entrenar la presencia en el instante presente para lidiar con los retos que la realidad requiere, y no sustituir éstos por mis ideas sobre la realidad. Aquí están las perlas:

  1. No enjuiciar. Constantemente generamos juicios sobre nuestras experiencias. Se trata de desarrollar la capacidad de distinguir cuándo enjuiciamos y cuándo nos encontramos con la realidad misma. Ejemplo de juicio: “La situación complicada, ya lo he vivido”.

  2. Paciencia. Las cosas se tienen que desplegar cuando tocan. No rompas la crisálida para que salga la mariposa, no tendrás ni lo uno ni lo otro. Ejemplo de impaciencia: “Ya le vale…”

  3. Mente del principiante. Cuidado con permitir que nuestros pensamientos y creencias sobre lo que “sabemos” nos impidan ver las cosas como son. Ejemplo de no usar la mente del principiante: “Estoy seguro de que no me va a servir, pero por si acaso…”

  4. Confianza. Fe en nuestras posibilidades y sabiduría interior. Ejemplo de falta de confianza: “Soy torpe”.

  5. No afanarse. La ironía de querer llegar a donde ya se está. De ser lo que ya se es. Intentemos menos y seamos más. Ejemplo: “Si no cambio, esto será un desastre”.

  6. Aceptación. Negación, enfado y aceptación. Minimizar los dos primeros dará espacio a ver que lo que haces, y maximizará nuestras posibilidades de influir sobre ello. Ejemplo de falta de aceptación: “¿Porqué a mi?

  7. Ceder. Dejar ir, aligerar carga. No soy mis experiencias, por tanto no necesito aferrarme a ellas. Ejemplo de no ceder: “Me despierto por la noche recordando…”

¡Qué idílico suena un sistema educativo que nos entrene desde pequeños en estas lindes!”


Vocación
07-04-2014

¿Te apetece ir a trabajar? ¿Te da pereza? ¿Experimentas placer con lo que haces? ¿Te aburre? Un porcentaje no despreciable de la población española contestaría de forma afirmativa a esta última cuestión. Triste panorama difícil de conciliar con la idea de ser un país realmente competitivo. Es mucho más fácil ser productivo y eficiente cuando uno trabaja en aquello que le gusta, en su vocación. En términos de rentabilidad, esta cuestión es crítica.

El desarrollo de una vocación es algo que se gesta en los primeros años de vida, cuando todavía hay fuerzas para soñar despierto y desplegar todo lo que llevamos dentro. El sistema educativo tiene un papel esencial al respecto. En lugar de ahogar esas voces, debiera escucharlas atentamente y desplegar, de manera personalizada, los recursos necesarios para que todo niño floreciera, Si esto fuera así, la realidad laboral del adulto estaría bañada de momentos de diversión y gozo. El nivel de energía e ilusión sería una constante y todos, sociedad, empresas, familias, individuos,..nos beneficiaríamos ¡Ojalá llegue este momento!


Excusas fuera
13-03-2014

Asumir la responsabilidad total de lo que hacemos supone eliminar cualquier excusa. Desde esa madurez intelectual, espiritual, humana… se puede aspirar a construir algo con sentido. Lo contrario nos avoca a la mediocridad. Esto se educa desde muy pronto.

– “Mami, es que no me has puesto la merienda“, le dice un niño a su madre
– “Cariño, con diez años ?no te la puedes poner tú en la mochila?

Aceptar que algo no ha salido como habíamos previsto puede tener un punto de contrariedad, pero la buena noticia es que si estuvo en nuestra mano, también lo estará en un futuro, tan pronto como la situación se repita. Pero esto no va de bocadillos ni de meriendas, sino de forjar un proyecto educativo sostenible, con sentido, innovador. Solo desde ahí, las futuras generaciones podrán ejercer un liderazgo que transforme la sociedad para mejor. Por desgracia, sigo viendo que, a nivel país, seguimos quejándonos de que no nos han puesto la merienda.


San Valentín
14-02-2014

Tengo un amor platónico: en el fondo de mi corazón me encantaría que tuviéramos un sistema educativo de primer nivel. A día de hoy, creo que estamos muy lejos. Algo brillante que hiciera sacar lo mejor de nuestros hijos. Creo firmemente que todo niño esconde un genio en su interior, y desgraciadamente, según pasan los años nos encargamos de “matarle” para que se ajuste a los convencionalismos, acabando por convertirse en un clon fotocopiado que renuncia a vivir con intensidad.

Hoy le pido a San Valentín que nos llene a todos de amor a lo que somos, no a lo que pretenden otros que seamos. Desde ahí, entrando en íntima conexión con nosotros mismos, seremos capaces de sacar el potencial de talento que todo ser humano esconde en su interior. La educación, desde mi punto de vista, podría reducirse a ayudar a los niños a tener el coraje de ser ellos mismos. ¡Qué fácil sería vivir en un mundo con gente auténtica!


Determinación por mejorar
20-01-2014

La obsesión por mejorar borra cualquier atisbo de negatividad y empuja hacia la victoria. Las excusas, los conflictos, las peleas, las conversaciones no relevantes… son meros distractores a los que no se les dedica tiempo cuando el éxito es innegociable. Piense, querido lector, en algo que realmente le importe y quiera solucionar. Por ejemplo, si tiene un hijo enfermo, busca el mejor doctor y tratamiento, obviando todo lo demás. Si quiere mejorar la relación con una persona, no emplea su tiempo recriminando sine die cosas del pasado, sino en cómo puede construir un futuro mejor.

Si buscamos mejorar la educación podríamos fijarnos en lo que ha pasado en Polonia. ¿Cómo ha logrado remontar todos los rankings del informe PISA y colocarse a la cabeza de Europa? Determinación por mejorar, claridad en las decisiones a tomar, coraje para llevarlas adelante, no dispersión de energías en temas colaterales y consistencia para mantener la hoja de ruta, sean cuales fueren las dificultades que aparezcan. ¿utopía o realidad para una España que todavía busca sus señas de identidad?


El arte de dar
17-12-2013

Los seres humanos estamos hechos para dar. Podría pensarse que cuando uno da, busca, implícita o explícitamente algo a cambio. Puede ser, no me importa. Creo que resulta clave el cómo se da.

Cuando damos, si hay coherencia entre lo que pensamos y sentimos, y lo que hacemos y expresamos entonces pasa algo maravilloso: crecemos. Sin embargo cuando no hay bondad o coherencia, insultamos a alguien o decimos buenas palabras pero por dentro tenemos intenciones poco nobles, nos empobrecemos. Es como si le diera una bola de fuego a otra persona, el primero que se quema soy yo.

Me encantaría que nos entrenáramos para actuar de esta manera. Crear pensamientos, sentimientos, palabras y acciones positivas hacia los demás. Si el currículo se ocupara de esto, ¡otro gallo cantaría! Quizá no habría que hacer nada más.


Política, Ciencia y Dinero
27-11-2013

La semana pasada fue la semana de la Ciencia, ¡gran acontecimiento para muchos! Niños con los ojos como platos, preguntas inteligentes, caras de sorpresa, brillo intelectual, inventores, energía sana… todo una delicia. El motor por aprender, la curiosidad por comprender, las ganas por hacer. Todo estaba ahí.

En paralelo, leo en prensa una entrevista a Joan Guinovart, nuevo portavoz de los Severo Ochoa, élite de la ciencia española. El titular reza, “los políticos españoles son muy ignorantes en material científico“. También llega a mi correo Baldoví, portavoz de Compromís-Q en el Congreso, “condenan a muerte a la ciencia por innación. Escasez de recursos, debilitación extrema“. La asignación presupuestaria es, cuando menos, irrisoria. Razón, no le falta.

Este contraste me da vértigo. No sólo no sabemos hacerlo, sino que nos cargamos la semilla que las nuevas generaciones traen. Si hay un suelo del déficit público, me encantaría que en materias como la ciencia o la educación, hubiera un suelo que garantice pasar por encima de las decisiones cortoplacistas de muchos gobernantes. Si no se actúa, no morirá la ciencia sino el país. Gracias


¿Para qué dar clases?
04-11-2013

Leo una entrevista a don Santiago Petchen, autor de “El arte de dar clases” realizada por Laura Peraita. Recopilo parte de sus interesantes ideas. El buen profesor debiera cautivar a sus alumnos y en ésta línea el maestro recomienda:

  • Tener autoridad del conocimiento, dominar la materia. Obviedad tantas veces denostada

  • Cultivar fondo y forma. ¡Qué razón tiene don Santiago!  Muchas veces me hastío escuchando falsos dilemas que contraponen fondo y forma, cuando en realidad son aliados con un mismo objetivo. Fondo, profundizar en la esencia del conocimiento. Forma, presentarlo de forma atractiva.

  • Plasticidad, sensibilizar la idea que le profesor quiere transmitir. Preparar al alumnado para la máxima receptividad. Abrir hambre, ¡sí señor!

  • Cualidades expresivas. El profesor debiera trabajar su estilo de comunicación: palabra, silencio, tono… ¡Cuántos profesores invitan a Morfeo al aula mientras culpan a sus alumnos de falta de interés!

¡Me encanta el menú! Sin embargo echo de menos en la entrevista un elemento que tal vez se mencione en el libro. ¿Para qué el profesor da clase? ¿Lucirse, engordar su ego, demostrar lo que sabe? ¿O por el contrario busca exprimir el talento que el alumno esconde en su interior? Si la propuesta pasa por dar, iluminar, contribuir, hacer crecer… será mucho más fácil que llegue todo lo demás. Profesores, ¿cuál es el propósito último de su maravilloso oficio?


Pisa en los adultos
10-10-2013

Leo el titular: “los adultos españoles, últimos en matemáticas y a la cola en lectura“. Orgullosa de mis raíces y avergonzada del resultado. El tema se agrava cuando sigo leyendo, “los bachilleres en Japón tienen mejores resultados que los universitarios en España“. ¿Queremos formar una masa de gente inculta acrítica y consumista? Si es así, sigamos como estamos. Si no, reaccionemos de una vez:

– Fuera políticas partidistas que hagan de la cuestión educativa moneda de cambio. Caben pequeños retoques, pero tocar, retocar y volver a tocar aspectos fundamentales minan los pilares de un edificio yermo en estabilidad.
– Bienvenida la apertura mental. Sistema sólido, pero flexible y dinámico, capaz de adaptarse a las peculiaridades y las circunstancias de la época que nos toque vivir.

– Orientación a resultados. Un sistema no cortoplacista pero que tenga en algún lugar acabar y rematar las cosas. Un equipo que no gana, desciende de división. El resultado no lo es todo, pero también cuenta.

La generación de mis padres sobrevivió a una Guerra, valoran y ensalzan la educación Ahora se reinventan con ilusión y ganas: llenan los centros de informática, los talleres de otras profesionales, se apunta a la Universidad, etc. Tomemos nota, quizá es ese el impulso y la determinación que nos falta para dar el giro al sistema educativo.


Aprovechar la vida
20-09-2013

La vida no va a de quejarse por lo que no tenemos, si no de aprovechar al máximo lo que sí tenemos. Sea cuál fuere la situación, no conviene perder recursos en un victimismo estéril y contraproducente en lugar de centrar nuestra energía en exprimir lo que esté en nuestra mano:

– Se encuentra usted deprimido, ¿qué tal reconocerlo y dejarse ayudar?
– Se encuentra usted sin trabajo, ¿qué tal revisar su perfil para poder focalizar más la búsqueda de empleo? ¿qué tal considerar la posibilidad de sacrificar cosas que hasta ahora eran intocables (salarios mucho más bajos, movilidad geográfica)?
– Se encuentra sin voluntad, ¿qué tal proponerse pequeñas metas e ir poco a poco fortaleciendo su voluntad?
– Se encuentra abrumado por la situación económica, ¿qué tal hacer un análisis frío y actuar con más discernimiento que nunca?
– Se encuentra usted…

La vida es una aventura, la incertidumbre está escrita en las reglas del juego. De entre las pocas certezas que manejamos está la capacidad de estirar al máximo aquello que nos compete y dejar de lado cualquier otra justificación: la crisis, mi condición socio-económica, el agravio de un amigo, mi cómoda mediocridad, el sistema educativo. Esa cualidad se llama carácter y es la esencia del liderazgo. ¿Orientamos el currículo educativo a forjar líderes?